“Valoro a un hombre no por su fortuna, sino por sus costumbres” (Séneca)

Un heurístico para el arte de vivir: tetraktys ars vivendi

Por José Bermúdez Marcos - Psicólogo e Investigador

La sabiduría (sophia) y filosofía deben ser más arte de vivir que discursos teóricos. El TETRAKTYS ARS VIVENDI es un heurístico de buenas prácticas de vida, según mi experiencia y conocimiento, que constituyen un mínimo para el bienestar y la auto realización, y sin ánimo de moralizar. Utilizo el símbolo  tetraktys de Pitágoras para dar idea de: uno, la armonía e interconexión que hay detrás de toda las cosas (tanto si uno mira a los ciclos de la naturaleza, como si uno lo hace hacia los movimientos de las partículas de la física cuántica), expresada por Horacio como concordia discors; y dos, el carácter perenne de la sabiduría acumulada por la experiencia e intuición humana (aplicable tanto cuando se usaban las tablillas de arcilla, como ahora cuando se usan las tabletas de electrónica). Está estructurado en los tres ámbitos clásicos.

En el plano físico, que ha de proporcionar sustento y energía a los otros planos:

  • Vida sana. El cuerpo es la plataforma para que todo lo demás funcione. Nutrición adecuada y descanso. No adicciones, que esclavizan. Ejercicio suave, incluyendo el más natural, caminar, guardar postura digna y hacer estiramientos. Mens sana in corpore sano.
  • Calma.  Saber relajarse usando la respiración y deleitarse usando los distintos sentidos (vista, olfato, gusto, etc.). Tomarse tiempo para uno mismo con alguna afición, en la naturaleza quizás, en silencio, o bien disfrutando de la amistad. Estar preparado para lo menos bueno, premeditatio malorum.
  • Moderación. Es el camino de en medio o mesura de las tradiciones de sabiduría, sin caer ni en el extremo del ascetismo, ni en el del hedonismo. Autocontrol y ecuanimidad, para centrar las energías en aquello que aporta más satisfacción duradera, dominando las pasiones e impulsos inmediatos de avidez y aversión. Nada en exceso,  μηδὲν ἄγαν (medén ágan).
  • Aceptación. Tolerar y aceptar las cosas tal como son, lo que incluye a uno mismo, las demás personas y el mundo. Cabe recordar la afirmación de la serenidad: que acepte lo que no puedo cambiar, que tenga valentía para cambiar aquello que sí puedo, y que tenga discernimiento para distinguir entre lo que puedo cambiar y lo que no. Amor fati.

En el plano emocional y del corazón, que ha de ser fuente del amor y de concordia con otros seres:

  • No violencia. Está implícito en la regla de oro de las diferentes tradiciones de sabiduría: no hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti. Se refiere a no dañar ni física, ni psicológicamente, y ni por acción, ni omisión. A veces no hacer nada o ignorar es dañino. Es el ahimsa oriental y el primum non nocere de la salud.
  • Gratitud. En investigaciones realizadas, se ha demostrado que el ser explícitamente agradecido es beneficioso para la persona, al favorecer que ésta esté abierta a apreciar todo lo positivo de la vida. Importante el ejercicio diario de dar gracias por todo aquello bueno que nos ha sucedido, material o inmaterial. Sub specie aeternitatis.
  • Compasión, ponerse en el lugar del otro, desear lo mejor. Cómo mínimo el respeto a todos, incluyendo al diferente. Hay prácticas de compasión, como la metta, para desarrollarla con uno y con los demás, desde los más próximos a los más difíciles, que redundan en beneficio para la propia persona. Amor universal, ἀγάπη (agápē).

Robert Fludd, Philosophia Sacra, Francfort, 1626. “Si progresas de la unidad a lo múltiple, obtendrás el 10 …”

En el plano mental y de la conciencia, que proporciona sabiduría y discernimiento:

  • Estudio y reflexión. Lectura reflexiva sobre cuestiones vitales (sentido de la vida, muerte, etc), que nos dan entendimiento de la realidad última y de la naturaleza del ser humano, y de cómo avanzar en el aprecio por esta vida y en la metanoia o transformación. Es conocerse a sí, γνωθι σεαυτόν (gnóthi seautón).
  • Narrativa actualizada. Pensar, intuir, visualizar la narrativa vital actualizada (puede ser la anterior modificada o una nueva), que siempre ha de estar viva y se basa en los valores e intereses. Lógicamente, se completa con la programación de las acciones correspondientes para su implementación. Es mirar siempre hacia arriba y caminar, ad sidera tollere vultus.
  • Contemplación. Prácticas de auto observación de lo que sucede dentro de nuestra mente (sensaciones, pensamientos, etc.), presenciándolo sin juzgar, ni aferrarse. Con ello se ve lo que sucede con más claridad (se ve con el tercer ojo), se deja espacio entre lo que ocurre y el yo como testigo observador, y se abre uno al campo de las posibilidades, viéndose el Todo en las partes (no dualidad).  Muy valiosa es la vía negativa o apofática. Tu eres Eso, Tat Tvam Asi.

D. Stolcius von Stolcenberg, Viridarium chymicum, Francfort, 1624

Lógicamente estas prácticas se han de combinar con las actividades y obligaciones diarias, y repetirse y asociarse a claves para que se conviertan en hábitos.

Algunas referencias y lecturas recomendadas:

  • La filosofía como forma de vida. Pierre Hadot
  • Yoga Sutra. Patanjali
  • Mindsight. Daniel Siegel
  • Meditaciones. Marco Aurelio
  • Ética. Spinoza
  • La nube del no saber. Autor desconocido

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