“Valoro a un hombre no por su fortuna, sino por sus costumbres” (Séneca)

Trato con “personalidades oscuras”

Por José Bermúdez Marcos - Psicólogo e Investigador

 

Narciso, Maquiavelo y Nerón

La mejor manera de tratar con narcisistas, maquiavélicos, psicópatas y sádicos es el distanciamiento, al no ser posible ningun tipo de terapia.

Dentro de los estudios de personalidad, se ha acuñado el término personalidades oscuras (dark personalities), para referirse a aquellas personas que tienen características o rasgos que resultan dañinos para la sociedad, aunque no lleguen a constituir un trastorno o a dar lugar a situaciones de delincuencia. Las personas con estas personalidades pueden llevar una vida normal, incluso próspera en determinados entornos laborales y sociales.

La tríada oscura

En un estudio clásico de Paulhus y Williams (2002) se presentó por primera vez lo que se llama la triada oscura: narcisismo, maquiavelismo y psicopatía. Últimamente se ha añadido otro tipo, que es el de sadismo cotidiano, con lo que se llega a cuatro tipos, a la denominada tétrada oscura. 

Hay un interés creciente en el tema por el impacto que estas personalidades pueden tener en las empresas y también en las familias y en la sociedad en general. Prueba de ello es el amplio número de estudios en los últimos años.

Los narcisistas se caracterizan por su grandiosidad y egocentrismo, y por la búsqueda continua de atención y alabanzas para sí. Los maquiavélicos son manipuladores y suelen usar el engaño y la adulación para explotar a otros. Los psicópatas se caracterizan por la facilidad con que consiguen lo que quieren, aunque causen daño, con impulsividad, frialdad y sin remordimiento. Y los sádicos cotidianos intentan herir, verbal o físicamente, por pura diversión. La característica común a todos ellos es la insensibilidad o dureza, que es falta de empatía hacia otras personas.

Hay que reconocer que las personas normales pueden puntualmente tener pensamientos o realizar acciones que caerían dentro de estas categorías. Aquí nos estamos refiriendo a rasgos de personalidad y patrones de conducta más o menos permanentes, que producen daño en otros.

Según estudios realizados usando diferentes modelos de personalidad, se llega a la conclusión de que estas personalidades oscuras en general presentan niveles bajos de afabilidad y responsabilidad, y también de honestidad-humildad (Paulhus, 2014).

Discernimiento, acción y aceptación

Hoy en día ya hay algunas escalas que permiten evaluar estos rasgos en las personas (Jonason y Webster, 2010) con cierta fiabilidad. Sobre psicopatía existen abundantes investigaciones y publicaciones, así como cuestionarios de evaluación, como las llevadas a cabo por Robert D. Hare.

Dado que el rasgo más importante es la falta de empatía y esta difiere según las personas, se trata de un continuo a lo largo del cual se sitúan todas las personas. Las que tienen puntuaciones bajas en empatía y presentan los otros rasgos específicos caerían dentro de esta tipología de personalidad oscura, aunque no lleguen a una patología clínica o a la comisión de delitos.

Algunas personas con estas personalidades suelen triunfar dentro del mundo de la empresa en determinadas áreas donde sus características dan resultado, al menos aparente o a corto e incluso medio plazo, pues suelen mostrar extroversión y dinamismo.

Los estudios demuestran que una parte importante de estas características son genéticas y solo en algunos casos, como en el maquiavelismo, el entorno puede tener alguna influencia, por la crianza y amistades. Por otro lado, de forma consistente aparecen como más comunes en el género masculino.

Estas personalidades, como se ha dicho, aunque al principio pueden deslumbrar, a largo plazo son perjudiciales para las empresas y más aún si ocupan puestos de liderazgo. Es importante pues su detección a la hora de selección inicial.

Lamentablemente estas personas no suelen mejorar y no hay tratamiento eficaz. Además no consienten ser tratadas. Únicamente podría contemplarse una terapia dentro de una institución penitenciaria y, aún así, suelen manipular al psicoterapeuta.

La recomendación principal es ser consciente que se está ante una persona de personalidad oscura e intentar distanciarse físicamente lo antes posible y de forma permanente de ella, y si esto no es posible en el corto plazo, emplear medidas y técnicas de protección, mediante el distanciamiento mental y la preservación de la autoestima, pues es ésta lo que más fácilmente se daña en las personas del entorno afectadas.

La persona afectada encontrará beneficioso liberarse de la carga emocional, por lo que, a la vez que  actúa con la acción de distanciamiento, adopta una actitud de aceptación de esa realidad y de perdón hacia la persona oscura (ésta es así por su genética y entorno, lo que no quita que tenga responsabilidad moral de sus actos). Ésta es la filosofía de base de la Acceptance and Committment Therapy (ACT). Recordemos la afirmación de la serenidad: “Que tenga la serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, la valentía para cambiar lo que puedo y el discernimiento para saber qué puedo y no cambiar”.

Referencias

Hare R.D., Neumann C.S.(2008). Psychopathy as a Clinical and Empirical Construct. Annual Review of Clinical Psychology 2008, 217-246.

Jonason, P. K. & Webster, G. D. (2010). The Dirty Dozen: A concise measure of the dark triad. Psychological Assessment, 22, 420–432.

Paulhus, D. L.(2014). Toward a Taxonomy of Dark Personalities. Current Directions in Psychological Science 2014, Vol. 23(6) 421 –426

Paulhus, D. L., & Williams, K. M. (2002). The Dark Triad of personality: Narcissism, Machiavellianism, and psychopathy. Journal of Research in Personality, 36, 556–563

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