“Valoro a un hombre no por su fortuna, sino por sus costumbres” (Séneca)

Por qué la mentalidad de dar, dāna (दान), es más beneficiosa que la de recibir

Por José Bermúdez Marcos - Psicólogo e Investigador

Artículo a modo de hyppomnemata abierto…

Alguna vez nos hemos preguntado si es mejor actuar en la vida con mentalidad de dar sin esperar nada a cambio, o bien de dar, pero buscando una reciprocidad. También pensamos que hay personas que actúan con mentalidad de recibir siempre, sin apenas dar nada a cambio, y parece que les va bien. Se ha probado que la mentalidad de dar sin esperar nada supera a la de dar con reciprocidad y a la de recibir.

 

Reciprocidad y cooperación 

Intuitivamente parece que a largo plazo la mejor fórmula de actuar en las relaciones con los demás es la de la reciprocidad, que también se llama ganar-ganar (yo gano y la otra persona gana también), que superaría a las de ganar-perder (yo gano y la otra persona pierde). Esta fórmula o mentalidad es la que se recomienda en las negociaciones, según los manuales al uso, y también en todo tipo de actuaciones interpersonales o sociales.

En las ciencias que estudian la evolución del comportamiento se considera que la cooperación o altruismo recíproco es un comportamiento que favorece que un grupo prospere. Este efecto se ha demostrado en muchas especies, sobre todo en aquéllas que tienen cierta inteligencia social. Vivir cooperando, por ejemplo para defenderse, para encontrar comida, etc. tiene ventajas sobre hacerlo de forma aislada.

En los humanos la cooperación también es deseable, pero suele suceder que alguien dentro del grupo esté tentado a no cooperar o colaborar, y generalmente procura que no se note (engañando). Esa persona solo espera recibir, o sea, actúa con mentalidad de recibir y además lo suele hacer de forma sistemática.

Las ventajas de la cooperación se demuestran en estudios de aplicación de la llamada teoría de juegos a la biología de la evolución, por ejemplo, con el llamado Dilema el Prisionero. En los primeros encuentros entre dos personas parece a priori que es más ventajoso engañar cuando se está tratando con alguien que sí contribuye. Esta estrategia parece más beneficiosa para el individuo que la de cooperar de forma mutua, y ésta mejor que la de cooperar con uno que sabemos que engaña. 

Los estudios (inicialmente de Robert Axelrod sobre el Dilema el Prisionero) indican que a la larga es mejor la estrategia de cooperación, la llamada Tit-for-tat, que se puede traducir como toma y daca (toma y dame acá) y también como represalia equivalente (coloquialmente: yo coopero siempre que lo haga el otro, y si él me engaña, yo se la devuelvo; o también: yo doy para recibir, y si no recibo, dejo de dar). Esta estrategia  supera a la de no cooperar (solo intentar recibir). 

La estrategia de cooperación hace que se puedan perder a corto, pero se gana a largo, o sea, aunque se pierdan batallas, se gana la guerra . Lógicamente esta cooperación ha de ser bajo ciertas condiciones y reglas de retribución, claridad, castigo en caso de incumplimiento, etc., que proporcionan un entorno predecible. 

Dar sin esperar recibir

Pero lo sorprendente es que otra estrategia, la de dar sin esperar nada a cambio es la estrategia superior. Tales son las conclusiones de Adam Grant en su libro Dar y Recibir. Su investigación muestra que especialmente en los entornos profesionales se distinguen tres estilos de interacción social:  personas que actúan solo para recibir, las que lo hacen solo para dar y las que lo hacen con reciprocidad. Las primeras son egoístas y están interesadas en su beneficio y promoción personal. Las segundas generalmente están más pendientes de las necesidades de los otros que de lo que pueden conseguir para ellas. Las que actúan con reciprocidad tratan de encontrar un equilibrio entre dar y recibir, buscando justicia y equidad.

Los que actúan con mentalidad de recibir, sin dar nada a cambio o dando lo menos posible, viven en un mundo de suma cero, pensando que, si el otro gana o recibe, es a costa de él. Tratan de sacar partido y reconocimiento de todo lo que hacen, generalmente “chupan” la energía del grupo o personas con que conviven o trabajan. Suele  coincidir con lo que en el mundo de la empresa se llama “trepa”. 

Los que operan con mentalidad de reciprocidad se suelen centrar en aquéllo (y aquéllos) que le reporta beneficio también a él, por lo que a veces actúan con limitaciones y miras a corto plazo. Siguen la estrategia de cooperación Tit-for-tat antes comentada. Y claramente superan en su contribución a los de mentalidad de recibir.

Pero Grant concluye que a la larga lo mejor para la persona y para el grupo es actuar con mentalidad de dar sin esperar nada cambio. Sin embargo, advierte que es necesario que la persona que actúa así ponga límites para que los de mentalidad de recibir que le rodean no se aprovechen de él y terminen desgastándole o quemándole, y que además se rodee en lo posible de otras personas con mentalidad de dar. Actuar con mentalidad de dar  proporciona a la individuo una red de personas favorables y también reputación a largo plazo, que le termina revirtiendo, aunque no lo espere. Por otro lado, una persona que actúa con mentalidad de dar desarrolla mentalidad de abundancia, percibiendo la vida como rica en recursos y disfrutando con ello.

Ya en las antiguas escrituras de los Vedas, se recoge la práctica de cultivar la generosidad, dāna en sánscrito (दान) y pali, que procede de la misma raíz indoeuropea que el término latino dare y que el griego didomi. La máxima de dar sin esperar nada a cambio se encuentra dentro del legado de sabiduría en las tradiciones orientales. En el Bhagavad Gita 2.47 se dice que en nuestras acciones, no esperemos ni nos apeguemos a los resultados, y el 17.20 habla de dar, sin esperar nada a cambio. El Daode Jing en el capítulo 2 trata de la mentalidad no posesiva y de olvidarse del beneficio.

En Occidente, Aristóteles dentro de su Ética a Nicómaco incluye la generosidad  como la tercera virtud que analiza e indica la conveniencia de dar, pero haciéndolo correctamente: a la persona adecuada, en la cantidad correcta, en el momento oportuno, … y con placer o sin dolor.  Dar sin esperar nada a cambio forma parte del mensaje de Jesús, como se refleja en diferentes partes de la Biblia (por ejemplo, en Lucas 6:35).

 

Incluso después de tanto tiempo, el sol nunca le dice a la tierra: ‘me debes’

¡Y mira lo que hace un amor como ese!

Ilumina todo el cielo

Hāfez, poeta persa del siglo XIV

 

Referencias

  • Barash D. The survival game: How game theory explains the biology of cooperation and competition.
  • Grant A. Dar y Recibir.
  • Ridley M.  The origins of virtue: human instincts and the evolution of cooperation.

tusabiamente.org

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