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Efectos a largo plazo de la meditación de Atención Plena sobre los procesos mentales

Por José Bermúdez Marcos - Psicólogo e Investigador

La meditación en atención plena o mindfulness tiene efectos demostrados sobre la capacidad de atención, memoria de trabajo, concentración, metacognición y estabilidad emocional.

En este artículo se revisan los efectos de este tipo de meditación a través de estudios realizados en los últimos años. Ver artículo sobre Tipos de meditación y sobre Meditación de Atención Plena.

Ya forma parte de terapias psicológicas

Existe un interés creciente por la aplicación de técnicas derivadas de las sabidurías orientales, en concreto del budismo, en el campo de la psicología. Prueba de ello son la gran cantidad de trabajos sobre el tema y las terapias que han ido apareciendo y, con el tiempo, alcanzando crecientes niveles de evidencia de resultados. Estas terapias se engloban generalmente dentro de la denominación de terapias de tercera generación, y a ellas se les refiere a veces como prácticas contemplativas. 

Entre ellas cabe mencionar, por un lado, la Mindfulness Based Stress Reduction (MBSR) y la Mindfulness Based Cognitive Therapy (MBCT), en las que el mindfulness o atención plena es el elemento nuclear, y por otro, la Acceptance and Committment Therapy (ACT) y la Dialectical Behavioral Therapy (DBT), que incluyen la adopción de actitudes como la aceptación y ecuanimidad. 

La meditación de atención plena o mindfulness se corresponde con lo que se ha venido en llamar  monitorización abierta (Open Monitoring). Consiste en traer la atención al momento presente y observar imparcialmente el contenido mental (pensamientos, sensaciones, etc.) según aparece y se va. Todo ello se realiza con actitud de apertura, aceptación y no evaluación, con el fin de no engancharse, resistirse o elaborar lo que surge en la conciencia. Con este tipo de meditación se cultiva una conciencia centrada en el presente. Suele comenzarse con meditación de atención focalizada en la respiración (más bien en las sensaciones asociadas a la misma), en la que, si la atención se desvía a otro lado, el sujeto intenta volver una y otra vez al objeto de la meditación. 

Incremento de capacidades atencionales

En un trabajo sobre las prácticas de mindfulness desde una perspectiva neurocognitiva Lutz, Jha, Dunne y Saron (2015) repasaron las investigaciones anteriores sobre los beneficios de los distintos componentes o dimensiones del mindfulness. Resaltaron que se han obtenido niveles más eficaces de orientación de atención al comparar un grupo que realizó un curso de entrenamiento en mindfulness de 8 semanas con un grupo de control sin ese entrenamiento. Destacaron que se han encontrado patrones cerebrales que apuntan a una disminución en la divagación mental como resultado del entrenamiento en este tipo de meditación y que una capacidad muy relacionada con la atención, la memoria de trabajo, aumentó en los sujetos después de entrenamiento en mindfulness. Indicaron que se obtuvieron efectos de menores respuestas fisiológicas a estresores sociales agudos después de que los sujetos asistieran a un curso de meditación MBSR de 8 semanas, hecho que los autores explican por la aceptación y distanciamiento de lo percibido que aporta la meditación. Describieron estudios en los que se encontró que al aplicar la terapia de meditación MBCT a pacientes depresivos se redujo el grado de rumiación de los pensamientos negativos y a la vez se incrementó la probabilidad de asociaciones positivas. Indicaron que hay evidencias de que se incrementa la meta-cognición, entendida como la monitorización de la experiencia o como el estado mental que aparece cuando la atención se dirige explícitamente a observar los contenidos presentes en ese momento en la conciencia.

Mejora de la regulación emocional

También los estudios en general indican que el mindfulness tiene efectos beneficiosos para la habilidad de regulación emocional, comenzando por relajación y calma. Así, por ejemplo, se obtuvo que la meditación centrada en la respiración produce autorregulación emocional al reducir la reactividad ante imágenes cargadas emocionalmente (positivas y negativas) (Arch y Craske, 2006). Por otro lado, Brefczynski-Lewis, Lutz, Schaefer, Levinson y Davidson (2007) encontraron una correlación negativa entre el número de horas de entrenamiento en meditación y la activación de la amígdala derecha durante la práctica de meditación en un grupo de meditadores experimentados mientras procesaban sonidos emocionales negativos. 

En un trabajo para determinar los mecanismos neuronales mediante los que el mindfulness modula las respuestas emocionales, Taylor et al. (2011) compararon un grupo de meditadores experimentados con un grupo de principiantes. A ambos grupos se les aplicó fMRI mientras visualizaban imágenes negativas, positivas y neutras tanto en un estado de meditación como en un estado normal. Los resultados obtenidos indicaron que la condición de meditación atenuaba la intensidad emocional percibida de las imágenes (valorada subjetivamente por los sujetos), mientras que los datos de neuroimagen del cerebro sugerían que este efecto se obtenía mediante diferentes mecanismos neuronales para cada grupo. En los meditadores experimentados, la meditación inducía una menor activación de la red neuronal por defecto (corteza prefrontal medial y corteza cingulada posterior), que normalmente está implicada en la rumiación, con todos los tipos de imágenes, y en el grupo de principiantes la meditación inducía una menor activación de la amígdala izquierda durante el procesamiento emocional. 

Doll et al. (2016) estudiaron diferentes trabajos que investigan los correlatos neuronales de la meditación en el contexto de regulación emocional, y concluyeron que se producía una disminución en la activación de la amígdala. Por su parte, analizaron los efectos de la atención a la respiración, que es una parte central de prácticamente toda meditación. Para ello sometieron a un grupo de sujetos sanos sin experiencia previa en meditación a un entrenamiento en meditación de atención a la respiración durante dos semanas, para posteriormente exponerles a estímulos de imágenes aversivas durante la aplicación de fMRI, mientras se encontraban bien en un estado de atención a la respiración o bien en uno normal de pasividad.  Alcanzaron la conclusión de que la meditación con atención a la respiración era efectiva en la regulación de emociones aversivas. Adicionalmente comprobaron que disminuía la activación de la amígdala y a la vez incrementaba la integración de ésta con la corteza prefrontal. Indicaron que estos resultados sugieren que la integración de la amígdala con la corteza prefrontal dorsolateral es un mecanismo potencial para la regulación emocional mediante la práctica del mindfulness. Este estudio es interesante porque la atención a la respiración forma parte de la gran mayoría de los tipos de meditación, por lo que concluyen que la meditación puede dar lugar en la mayor parte de los casos a una disminución de activación de la amígdala y a la regulación de los procesos emocionales. 

La meditación en atención plena es un ejemplo de cómo el entrenamiento sistemático en una determinada práctica puede producir efectos plásticos, a largo plazo, sobre procesos mentales, con los correspondientes beneficios para la persona, que en este caso son mejores capacidades atencionales y de regulación emocional.

Referencias

Arch, J.J., Craske, M.G.(2006). Mechanisms of mindfulness: Emotion regulation following a focused breathing induction. Behaviour Research and Therapy, 44 (12), 1849-1858. doi: 10.1016/j.brat.2005.12.007.

Brefczynski-Lewis, J.A., Lutz, A., Schaefer, H.S., Levinson, D.B. y Davidson, R.J. (2007). Neural correlates of attentional expertise in long-term meditation practitioners. Proc. Natl. Acad. Sci. U. S. A., 104 (27), 11483–11488. doi: 10.1073/pnas.0606552104.

Doll, A., Hölzel, B.K., Bratec, S.M., Boucard, C.C., Xie, X., Wohlschläger, A.M. y Sorg C.(2016). Mindful attention to breath regulates emotions via increased amygdala–prefrontal cortex connectivity. NeuroImage, 134, 305-313. doi: 10.1016/j.neuroimage.2016.03.041.     

Lutz, A., Jha A.P., Dunne J.D. y Sharon C.D. (2015). Investigating the Phenomenological Matrix of Mindfulm]ness-Related Practices From a Neurocognitive Perspective. American Psychologist, 70 (7), 632-658.

Taylor, V.A., Grant, J., Daneault, V., Scavone, G., Breton, E., Roffe-Vidal, S., Courtemanche, J., A. S. Lavarenne y Beauregard, M. (2011). Impact of mindfulness on the neural responses to emotional pictures in experienced and beginner meditators. NeuroImage, 57(4), 1524-1533. doi: 10.1016/j.neuroimage.2011.06.001.

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