“Valoro a un hombre no por su fortuna, sino por sus costumbres” (Séneca)

Filosofía de la nada y no dualidad

Por José Bermúdez Marcos - Psicólogo e Investigador

Artículo a modo de hyppomnemata abierto…

Dos frases de la sabiduría perenne para reflexionar sobre la filosofía de la nada o del todo.

La Vacuidad es Forma y la Forma es Vacuidad

El Reino de Dios está aquí en medio de Vosotros”1

Una y otra frase pueden considerarse como intuiciones o revelaciones al ser humano, y siempre con la inseparable mediación de la idiosincrasia y cultura en la que éste está inmerso. La primera hace referencia a lo impersonal y trascendente, y la segunda a lo personal y trascendente (teísmo). Al compararlas puede parecer que estamos mezclando peras con manzanas, pero nos puede servir para pensar.

Vacuidad y Forma

La primera frase es el núcleo del Sutra del Corazón, uno de los sutras más importantes de los Sutra Prajnaparamita (perfección de sabiduría) del budismo mahāyāna. La segunda pertenece al evangelio de Lucas del Nuevo Testamento y fue pronunciada por Jesús, según ese evangelista. Por tanto, procedentes de muy diferentes contextos, y quizás con distintas intenciones.

Vacuidad se refiere a la naturaleza insustancial, no independiente, de las cosas de nuestro mundo (incluyendo por supuesto al hombre). Están vacías de existencia independiente, y por tanto sujetas a los cambios y a la influencia de otras cosas del mundo de que forman parte, así como a las leyes naturales del mismo. 

Forma es la cualidad manifestada de una cosa al observador, que es el humano; pero en esencia la naturaleza última de esa cosa es vacuidad o ausencia de existencia como tal cosa independiente, aunque presente una forma a los ojos del espectador. 

Forma en el fondo es vacuidad, y vacuidad aparece manifestada en forma. Forma es nada y nada es forma.

Jugando con los dos planos (el absoluto y el relativo) se puede decir que nada (la realidad absoluta) es todo (todas las cosas manifestadas) y que todo es nada.

Reino de Dios y Vosotros

En otro contexto y con otro lenguaje, en la segunda frase, el Reino de Dios del evangelio se puede asimilar a la realidad absoluta, la que abarca todo lo existente y lo posible, en esta realidad manifestada y en otras. 

La afirmación de que está aquí en medio de Vosotros es una indicación de que está presente  en todo nuestro mundo. No es algo en el futuro que va a venir, sino algo que está ya aquí. Pero como humanos solo podemos aprehender lo que entra por los sentidos y lo que se genera en nuestra mente, con nuestros esquemas espacio temporales de nuestro mundo. 

Nosotros y las cosas, nuestro mundo, la realidad relativa para nosotros, está comprendida dentro de la realidad absoluta. Y es en este momento.

No dualidad 

De la realidad absoluta constitutiva de todo, de la vacuidad, en el sentido de ausencia de existencia separada, se sigue la interconexión de todas las cosas en el mundo, en la realidad relativa, y se sigue la no dualidad, el no dos, la unidad en lo esencial. En su comprensión está la sabiduría o auto conocimiento (abrir el ojo del espíritu), el discernimiento, el ver con claridad; y como consecuencia, la compasión o amor agape (abrir el corazón), porque lo otro es uno también.

Más información sobre la filosofía de la nada y no dualidad puede encontrarse por ejemplo en la vía negativa o apofática de la tradición cristiana, empezando con los Padres del Desierto y continuando con pensadores como Evagrio Pontico, Juan Casiano, Eckhart, Silesius, etc. y en obras como la Nube del No Saber, o en otras más contemporáneas como La Montaña de los Siete Círculos de Thomas Merton. En las tradiciones orientales puede encontrarse en el Taoísmo, Chan, Zen, Dzogchen y Advaita Vedanta. También en las vías místicas de las otras religiones del Libro (sufismo, hasidismo) y en algunas corrientes esotéricas.

Dogen, fundador de la escuela Soto del Zen, decía que este momento contiene lo pasado, presente y futuro; lo viejo y lo nuevo; lo que muere y lo que nace. Aquí está mi realidad y la realidad de todos. Es la práctica y el resultado de la práctica. Y este momento también contiene la sabiduría y la ignorancia. Cuando reconocemos esto, se disipa el temor y el deseo.

El inicio del texto clásico del taoísmo, Daode Jing (el Clásico del Principio y de la Virtud), advierte: El Dao que puede ser expresado no es el verdadero Dao. El nombre con el que se le nombra no es su verdadero nombre. Sin nombre es el principio del cielo y la tierra (el universo entero); y con nombre es la madre de las diez mil cosas (todas las cosas). Desde el no-ser comprendemos su esencia; y desde el ser, sólo vemos su apariencia.

Solo con pensar en el Dao, con manejar su idea, se le “contrae”, como diría Descartes. Se refería al infinito, por la incapacidad humana para representarlo.

El humano encuentra el sentido de la vida trabajando la sabiduría y la compasión.

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1  A veces el original griego de Lucas 17:21 ē basileia tou theou entos umōn estin se ha traducido como “El Reino de Dios está dentro de vosotros“. La palabra griega entos significa “entre” o “dentro de”, por lo que se ha de tener en cuenta el contexto.

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